El Consello de Contas de Galicia, institución creada supuestamente para fiscalizar las cuentas públicas y garantizar la transparencia en la gestión de los recursos, se ha convertido en el mayor bastión de opacidad de la comunidad gallega. Su blindaje frente al acceso a información pública y su negativa sistemática a rendir cuentas convierten a este organismo en un verdadero muro de censura institucionalizada, en abierta contradicción con los principios de transparencia y buen gobierno.
Bajo este manto de oscurantismo, el Partido Popular, principal fuerza política en la Xunta de Galicia, parece haber encontrado el refugio perfecto para evitar cualquier escrutinio público sobre sus actividades y posibles indicios de corrupción. Las denuncias y reclamaciones contra irregularidades quedan atrapadas en un laberinto burocrático que impide su correcta tramitación, archivándose en la mayoría de los casos bajo el argumento de la falta de pruebas "suficientes". En resumen, el sistema está diseñado no para combatir la corrupción, sino para protegerla. Ir a la noticia...+







